Del pedido al cobro, sin cuadernos
StockRuta lleva tu negocio completo: qué se pidió, qué hay en bodega, qué carga cada camioneta, qué se vendió hoy en el mostrador y quién quedó debiendo.
Funciona en la computadora y en el celular, con la misma cuenta.
Si repartís
Si vendés en el local
Seis cuadernos, una sola pantalla
Seis problemas que en la mayoría de las distribuidoras viven en cuadernos, grupos de WhatsApp y hojas de cálculo que nunca cuadran.
Entran por donde sea
Los toma el dueño, el repartidor en la calle, o el cliente desde tu catálogo público por WhatsApp. Todos caen en la misma bandeja.
La camioneta es una bodega
Cargar la ruta, entregar y devolver mueven el stock solos. Sabés qué salió, qué volvió y qué falta comprar, con lista imprimible en PDF.
Te propone el recorrido
Agrupa los pedidos pendientes por zona y sugiere el orden de las paradas según la capacidad del vehículo. Vos la tomás, la editás o la hacés de cero.
Firma, foto y ubicación
El repartidor marca llegada, entrega completa o parcial, registra devoluciones y cierra con la firma de quien recibe.
Quién debe y desde cuándo
Cada entrega se cobra o queda a cuenta. El estado de cuenta se actualiza en el momento y el cierre de caja de la ruta cuadra al final del día.
CAI de Honduras
Emitís desde el panel o desde la calle, con el correlativo asignado por el servidor. Nunca se repite un número ni se pierde uno del rango.
Y si vendés en el local, también
La misma cuenta atiende las dos puertas. El catálogo, el inventario, los clientes y el talonario del CAI son los mismos, repartas, vendás en el local o hagás las dos cosas.
Pasás el código y cobrás
El lector agrega el producto y el cobro calcula el vuelto. Efectivo, tarjeta o transferencia, con el ticket listo para la impresora térmica.
Sin turno abierto no se vende
El cajero abre su turno con el fondo y al cerrar el sistema le dice cuánto debería haber en el cajón. Lo que entró tiene dueño, hora y arqueo.
Venta por peso
La etiqueta de la balanza trae los gramos adentro del código de barras. Se escanea y entran como kilos, con su coma, hasta el inventario.
Devolver sin descuadrar
Se busca la venta y se devuelve solo lo que queda por devolver, con el motivo anotado. El producto vuelve al stock y la plata sale del cajón en un solo paso.
Ticket siempre, factura si la piden
Toda venta imprime su ticket. Si el cliente pide factura, sale con el CAI del SAR desde la misma pantalla, sin volver a digitar nada.
Nada se pierde por cerrar una pestaña
Desde las ventas del mostrador el cajero vuelve a imprimir el ticket o la factura de cualquier venta, sin pedirle la pantalla al dueño.
Y si atendés mesas, también
Una mesa no tiene ventas: tiene una cuenta que se abre cuando la gente se sienta y crece hasta que piden la cuenta. El mismo catálogo, el mismo inventario y el mismo talonario del CAI.
El salón en una pantalla
Cuál está libre, cuánto lleva cada cuenta y cuál pidió algo que todavía no baja a la cocina. El mesero lo ve de un vistazo y toca la que necesita.
El cliente pide desde su mesa
Pega el QR en la mesa y quien lo escanea ve la carta y pide sin escribir nombre ni dirección. El pedido entra a la cuenta de esa mesa y el mesero lo revisa.
A la cocina baja sólo lo nuevo
Cada ronda manda su comanda con lo que todavía no se pidió, nunca la cuenta entera. Pantalla para la cocina y comanda impresa para el rollo térmico.
Dividir sin pelear con el CAI
La cuenta se parte en varias y cada una saca su propia factura, con su número. Lo que nadie se lleva queda en la del que invitó.
Lo que sale por la puerta también
El pedido para llevar se abre sin mesa, baja a la cocina igual y se cobra igual. Desde el local o desde el enlace del catálogo.
El cajón se cuadra igual
El mismo turno de caja del mostrador: se abre con el fondo y al cerrar sale lo vendido, lo que costó y lo que dejó.
Capturas del sistema, no maquetas
Lo que aparece acá es la aplicación funcionando con datos reales de operación.
Hecho para la calle, no para la oficina
Tres decisiones que cambian cómo se siente el sistema cuando se usa de verdad.
Funciona sin señal
El repartidor entrega, firma y cobra aunque no haya datos. Todo queda en el teléfono y sube solo al reconectar, sin duplicar nada.
Los precios no se mueven solos
El precio y el costo quedan congelados en el pedido. Cambiar hoy el catálogo no reescribe el margen de una ruta que cerró el mes pasado.
Sabés cuánto dejó cada ruta
Venta entregada, menos el costo de la mercadería, menos el combustible y los gastos del día. La utilidad real, ruta por ruta.
Entrá y probalo
Si ya tenés cuenta, el panel abre en el navegador. Los repartidores usan la app en el celular.
Entrar al panel